Todo, prácticamente todo, puede ser demostrado científicamente. Entonces, casi cualquier mentira se puede convertir en verdad si se consiguen unos argumentos lo suficientemente creíbles.
Yo, ni soy científica ni busco convenceros de mis mentiras, ni de mis verdades a medias y ni hablar de mis verdades absolutas. Tan solo soy un cúmulo de palabras desorganizadas que buscan un patrón, aunque sea tan solo para romperlo.
De hecho, es posible que nada de lo que escriba sea cierto. O quizás sí. Dejo el veredicto en vuestras manos.
Un lápiz sin punta
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