- Es un eterno lastre. Nos atormenta día sí y día también y, entre segundo y segundo, hace que se nos escapen las oportunidades.
+ Oportunidades, ¿Cuántas habremos dejado pasar? Demasiadas decisiones.
- Poco tiempo.
+ ¿Miedo?
- Sí, antes sí. Antes mucho. Demasiado.
+ Supondré entonces que ahora eres más valiente.
- ¿Valiente?
+ Sí.
- ¿Que si soy más valiente por tener menos miedo? No. No se trata de eso. La cuestión gira en torno a las oportunidades y a lo que realmente quieras hacer con ellas. Verás, durante una larga temporada ansiaba algo sin saber realmente la razón, pero lo quería porque se suponía que era lo que debía hacer. Por fortuna, caí en lo más hondo de un pozo sin cuerda y allí, en la oscuridad más absoluta, pude ver mi oportunidad, mi luz, mía y de nadie más.
+ ¿Quieres decir qué todos tenemos nuestra luz personal?
- Así es, pero no todos son capaces de abrir los ojos para verla porque para eso sí que se requiere valentía.
+ Conforme hablas me ronda en la cabeza la idea de utopía.
- Lo cierto es que siento inclinación hacia ellas porque ¿Hay algo más bello que luchar por un sueño, por una alternativa idealizada a la realidad? ¿Significa eso que vivo de ilusiones? No lo creo. Vivo no solo para soñar, sino para ver esos sueños realizados y sí, es posible, aunque improbable, que no se lleguen a cumplir en su plenitud. Pero si de algo puedo estar segura es que el camino valdrá la pena piedra a piedra.
+ Siempre y cuando tengas tiempo ¿No?
- (Suspiro) Aquel que no tenga tiempo para soñar... pobre muerto entre los vivos.
Un lápiz sin punta